Sus orígenes
Nació como una inquietud por la música y por el placer de diseñar y realizar nuevos instrumentos musicales. Después de elegir entre muchas opciones, decidimos realizar instrumentos de percusión, porque esta última no solo se siente en el alma, sino también en el cuerpo. Justamente es la que lleva a bailar, a seguir el ritmo, es la base de la composición musical.
...Y largamos con los cajones peruanos porque era un instrumento simple y profundo, con mucha carga histórica, conceptual y sonora.
...Y acá estamos, incluimos luego los bar chimes, más tarde las congas y tumbadoras, y después se irán agregando más a la familia, pero de a uno.
¡¡Gracias por tomarse el tiempo de leer ésto!!
ANIWINA - PERCUSION
La Leyenda
Nada pasaba si Aniwina no comenzaba a bailar. Los músicos, los tambores, por más que lo intentaban, no podían dar con el ritmo exacto exacto si no la veían moverse. Y, cuando todo se concertaba, el latido de los corazones bailaba al son de los tambores, y los tambores se acunaban siguiendo a Aniwina, y Aniwina era ese director de la orquesta cuya batuta es el feliz cuerpo.
- ¿Pero qué es lo que haces?
- Se baila para atrás, siempre para atrás.
Y a veces decía:
- Se baila oyendo.
Aunque esto no podía ser, si los músicos, los tambores, eran los que de alguna manera oían a su cuerpo.
- Pero ¿cuál es el secreto?
Un día, la vieja de la tribu habló:
-¿No la han visto bailando sola, a veces, por el campo? Aniwina oye. Aniwina sabe oír. Aniwina oye el alma de los sonidos que andan sueltos a la buena de Yemanyá. Y los recoge y los lleva en su cuerpo, como quien lleva flores en el delantal.
De ahí en adelante se supo. Aniwina vivió muchos años, y hasta el último de sus vidas bailó dando el ritmo. Y hasta hoy se dice que, cuando los músicos, los tambores, sincronizan, y todos sentimos los parches en nuestros corazones, es Aniwina que está dando vueltas por ahí, dando el ritmo a todos.
